
A pesar de todos los juicios y demandas llevadas a cabo por el gobierno americano en contra de la piratería y sitios de descarga directa o P2P, un tribunal ha fallado a favor de los usuarios por primera vez desde que han comenzados estas persecuciones, argumentando que una IP no equivale a una persona física, por lo que no se puede hacer una asociación entre la persona y su conexión a la web.
El juicio enfrentaba a una productora de cine para adulto llamada Hard Drive Productions contra varios usuarios que supuestamente habían descargado películas protegidas por derechos de autor a través del programa de descarga de torrents denominado BitTorrent.
La compañía rastreo la dirección de IP para detectar a los usuarios y de esta manera, podían enviar cartas para poder llevarlos a juicio. Sin embargo el tribunal a demostrado que a pesar de esta inquisitiva forma de buscar “culpables” la IP no determina que el usuario haya cometido dicho delito, por lo que el voto a favor es para los usuarios que han quedado libres de la demanda impuesta por la empresa de entretenimiento para adultos.
Via: AdslZone



Durante el día de hoy ha llegado una noticia que no nos esperábamos. Nos ha sorprendido más incluso de lo que pensábamos, y en resumidas cuentas, nos ha quedado muy claro, hasta dónde pueden llegar algunos operadores de Banda Ancha en determinadas situaciones.
Los juicios frente a la SGAE están cada vez más a la orden del día, y si bien es cierto que en muchas ocasiones la sociedad acabe saliéndose con la suya, esta vez parece que sí ha habido justicia realmente.
Parece que Mediapro realizará una demanda a Telecinco por retransmitir en Cataluña de forma analógica el encuentro de cuartos de final de la Copa del Rey, entre el Barcelona y el Español.
Vodafone y Telefónica han comenzado una guerra judicial, en la que Vodafone acusa a Telefónica por los perjuicios causados por sus malas prácticas de competencia en los primeros años de asentamiento de su empresa en el mercado español.
Una juez de Barcelona ha impuesto dos años de prisión a un hombre por recuperar de un ordenador, correos electrónicos de un ex compañero de trabajo sin que éste se entere, difundiendo posteriormente su vida privada sin que se entere.
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